Profundizando en la respiración oral

Es común hablar sobre los beneficios de la respiración nasal frente a la respiración oral, pero ¿en qué afecta a nuestra vida?, ¿por qué puede suceder la respiración oral? y, ¿qué consecuencias puede suponer?

Qué es la respiración oral y por qué debemos prestarle atención

La forma en la que respiramos influye mucho más de lo que imaginamos. La respiración nasal no solo permite que el aire llegue limpio y a la temperatura adecuada a nuestros pulmones, sino que también es esencial para el correcto desarrollo de la cara, la mandíbula y el maxilar. Cuando una persona respira por la boca se denomina respiración oral. Aunque pueda parecer algo sin importancia, mantener este patrón respiratorio de forma habitual puede tener múltiples consecuencias en la salud y el desarrollo.

Causas de la respiración oral

En algunos casos, se debe a una obstrucción en la nariz que impide respirar correctamente por esa vía. Algunas causas frecuentes son:

  • Amígdalas o adenoides agrandadas (una de las causas más comunes), clínicamente llamadas hipertróficas.
  • Rinitis alérgica.
  • Desviación del tabique nasal.
  • Cornetes hipertróficos.
  • Pólipos nasales.

Otras veces, la respiración oral se convierte en un hábito: la persona se «acostumbra» a respirar por la boca incluso cuando ya no hay ningún problema físico que lo justifique. Un ejemplo de ello ha sido el uso de mascarillas durante la pandemia.

Entonces…¿por qué es «mala» la respiración oral?

Cuando este patrón respiratorio se mantiene en el tiempo, se alteran las fuerzas musculares y el equilibrio orofacial, dando lugar a distintos problemas:

  • Fosas nasales estrechas o atrofiadas, al dejar de usarse.
  • Pérdida de sello labial, porque la musculatura de los labios se debilita.
  • Maloclusiones dentales. Cuando respiramos por la boca, la lengua está descendida (siendo su posición normal detrás de los incisivos superiores, en las rugas palatinas, y apoyada sobre el paladar duro), lo que puede dar lugar a la formación de paladar estrecho (o paladar ojival) y mordida abierta, entre otras.

Esto, a su vez, puede afectar al habla y a la alimentación de la persona.

  • Alteraciones del sueño, como ronquidos o micro-despertares, llegando incluso, en casos más graves, a provocar apneas del sueño.
  • Problemas de concentración y aprendizaje debido a un sueño poco reparador.
  • Mayor frecuencia de infecciones respiratorias, ya que el aire no se filtra correctamente.
  • Problemas de voz, peor coordinación fonorespiratoria y mayor tensión muscular en el cuello.

¿Qué hacemos en estos casos?

Si notas que tu hijo duerme con la boca abierta, ronca o tiene el labio entreabierto durante el día, conviene consultar con un profesional. Un equipo interdisciplinar (pediatra, otorrino y logopeda) puede determinar la causa y aplicar un tratamiento adecuado. La intervención temprana ayuda a prevenir alteraciones mayores y favorece un desarrollo facial funcional y equilibrado. Cuanto antes se modifique este patrón, más sencillo será generalizarlo, pero eso no significa que solo pueda corregirse en la infancia, si estos problemas los detectas en una persona adulta, también es importante ponerle solución.

Referencias bibliográficas

  • Gacitúa Cartes, P. J., Zárate Piffardi, M. J., Rojas Donaire, J. A., & Reveco Padilla, C.C. (2020). Características principales del síndrome del respirador bucal. RECIAMUC, 4(1), 346-354. https://doi.org/10.26820/reciamuc/4.(1).enero.2020.346-354
  • Girardeau, C. S., Alía García, E., & Paz Cortés, M. M. (2020). ¿Qué patologías locales y sistémicas puede presentar un paciente pediátrico con respiración oral? Biociencias, 15(1). Recuperado de https://revistas.uax.es/index.php/biociencia/article/view/1285/1044

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Zaira Moreno García

Zaira Moreno García

Logopeda y psicóloga apasionada por el desarrollo infantil, aprovecho mi formación en ambas disciplinas para acompañar a niños y familias desde una mirada cercana y respetuosa. Actualmente curso el Máster en Psicología General Sanitaria, reforzando mi compromiso con el bienestar emocional. Me encanta seguir formándome y aprovechar cada nueva experiencia para enriquecer mi práctica diaria. Disfruto trabajando con niños y confío en el juego, la creatividad y las actividades personalizadas como la mejor forma de conectar con ellos y conseguir los objetivos de tratamiento. Responsable, organizada y muy creativa, diseño sesiones dinámicas y motivadoras que ayudan a cada pequeño a descubrir sus fortalezas y crecer a su propio ritmo.
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